¿Por qué cambiar de web si la mía ya funciona?
Si abre rápido y no te da guerra, no la cambies. Cambiarla tiene sentido cuando tarda en abrir, cuando pagas todos los meses sin saber muy bien por qué, o cuando cada dos por tres se rompe algo. Si no es tu caso, te lo digo en el diagnóstico y no te cobro por un cambio que no necesitas.
¿Voy a subir en Google si cambio de web?
Subir depende de varias cosas y solo una parte es tu web. Que abra rápido y se vea bien en el móvil ayuda, y ahí puedo hacer mucho. Pero tu ficha de Google, tus reseñas y que otros hablen de ti pesan más, y eso no lo arregla un programador. En el diagnóstico te separo las dos listas y te digo con sinceridad cuánto puedes esperar de cada una.
¿Voy a perder el sitio que ya tengo en Google?
No, si el cambio se hace bien. Tus páginas conservan las mismas direcciones, los mismos títulos y el mismo contenido. Donde algo tenga que cambiar de sitio, dejo un aviso automático para que Google y tus clientes lleguen igual. Comprobar que no queda ni un enlace roto es parte del trabajo, no un extra.
¿Y si luego quiero cambiar un precio o un horario?
Dos opciones. O me escribes y lo cambio yo, que para cosas pequeñas no cobro. O contratas el panel de edición y lo haces tú desde el navegador en dos minutos, sin poder romper nada.
¿Hay letra pequeña o cuota mensual?
No. Se paga una vez y ya está. El alojamiento de una web como la que te hago sale gratis o casi, y el dominio lo pagas tú directamente donde lo tengas registrado: ni te lo cobro ni me llevo comisión.
¿La web es mía de verdad?
Entera. La web, el dominio, las fotos y los textos son tuyos y te los entrego. No hay permanencia, ni licencias que pagar, ni nada que te obligue a seguir contando conmigo. Si mañana quieres llevártela a otro sitio, te la llevas.