Una web buena no debería ser solo para los grandes
Durante veinte años al negocio pequeño se le ha vendido siempre lo mismo: una web lenta, sustos cada pocos meses y una cuota todos los meses por que no pase nada. Trabajo para que eso deje de ser lo normal.
¿Por qué el negocio pequeño paga el pato?
Cuando una empresa grande hace su web, no le montan una plantilla con veinticinco añadidos encima. Se la hacen a medida y ligera, porque saben que cada segundo que alguien espera son ventas que se van.
Al comercio de barrio, en cambio, se le sigue vendiendo lo pesado de siempre y una cuota para sostenerlo. La diferencia no es de dinero: es que nadie se ha sentado a explicárselo.
No todo el mundo necesita cambiar de web
Si tienes una tienda con cientos de productos y almacén, o si publicáis varias personas a diario, lo que ya usas probablemente sea lo correcto y cambiarlo sería un problema, no una mejora. Te lo diré.
Pero si tienes una clínica, un despacho, un taller o un restaurante, casi seguro estás pagando por potencia que no usas. Y quien lo nota es tu cliente, esperando en el móvil a que abra tu página.
Lo que me comprometo a hacer
Cuatro reglas que no negocio, porque son lo único que separa esto de lo que ya te han vendido otras veces.
- 01Te lo explico hasta que lo puedas repetir túCada decisión, en lenguaje de persona. Si terminas sin poder explicarle a un socio por qué tu web va rápida, no he hecho mi trabajo.
- 02Ni una cuota obligatoria de mantenimientoUna web hecha así no se rompe sola. No te voy a cobrar todos los meses por vigilar algo que no se mueve.
- 03La web es tuya, y el dominio tambiénLa web, el dominio, las fotos y los textos se te entregan. Sin licencias que pagar, sin permanencia y sin nada que te obligue a volver a mí.
- 04No se publica lo que no está medidoAntes de entregar, tu web se mide. Si el resultado no es bueno, se arregla antes de publicar, no después de que te quejes.
Quién responde
Javier Ramírez Gil
Detrás de esto no hay una agencia con departamentos ni un comercial que te pasa a otro. Hay una sola persona: la que mira tu web, la que te escribe el diagnóstico y la que responde si algo sale mal.
Lo que dicen de mí lo escriben ellos, con su nombre, en Google. No lo copio aquí: míralo en la fuente.
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Antes de hablar de planes o de dinero, vamos a mirarlo. Dime cuál es tu negocio y te mando el diagnóstico, gratis y sin compromiso.