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Cambiar de web sin perder tu posición en Google: guía de migración paso a paso

Cómo cambiar de página web sin perder posicionamiento: inventario de páginas, qué conservar, redirecciones 301 con plantilla y qué vigilar en Search Console las semanas siguientes.

Por Javier Ramírez Gil

WordPress · 22 de agosto de 2026 · 9 min de lectura · Actualizado el 5 de septiembre de 2026

Mudanza: un operario carga cajas de cartón

Puedes cambiar de página web sin perder posicionamiento si haces tres cosas: apuntar qué páginas te traen visitas hoy, conservar en la web nueva sus títulos, sus textos y sus direcciones, y poner una redirección permanente en cada dirección que cambie. Lo que Google recuerda de tu negocio no está en tu web, está en sus propias anotaciones sobre cada página. Si esas anotaciones siguen encontrando lo mismo en el mismo sitio, la posición se mantiene. Si encuentran una puerta cerrada, la borran.

Este artículo es para quien pasa de Wix a WordPress, de WordPress a otra cosa, o de una agencia a otra y no quiere que la web nueva empiece de cero en Google. Al terminar sabrás qué pedirle a quien te haga la web, qué revisar tú en una herramienta gratuita de Google y qué esperar las semanas siguientes. No hace falta saber programar.

Qué es tu posición en Google y por qué se puede perder

Tu posición en Google es el sitio que ocupa cada página de tu web cuando alguien busca algo. Google guarda una ficha por página: qué dice, en qué dirección exacta está y quién la enlaza desde otras webs.

Piensa en la clínica de Marta. Google lleva años viendo que su página «fisioterapia deportiva» responde bien a quien busca eso en su ciudad. Si esa página pasa a otra dirección sin avisar, para Google el local ha cerrado. Al cabo de unos días deja de enviar gente. La página nueva existe, pero es un local recién abierto en el que nadie confía todavía.

Cambiar de web es cambiar de local

Cuando Paco lleva la frutería a la calle de al lado, deja un cartel en la persiana vieja con la nueva dirección. Una migración bien hecha es eso, página por página.

Paso 1: haz inventario de las páginas que traen visitas

Antes de tocar nada, necesitas saber qué tienes. La herramienta es Google Search Console, gratuita y oficial. Es el panel donde Google te cuenta qué ve de tu web: qué páginas muestra, con qué búsquedas y cuántas veces las han pulsado. Si tu web la hizo una agencia, pídeles que te añadan como propietario. Si nunca la activaron, actívala tú ahora.

Qué apuntar de cada página

Entra en Rendimiento, pon el periodo en los últimos doce meses y pulsa en Páginas. Copia esa lista en una hoja de cálculo con tres columnas: dirección, título y para qué búsquedas aparece. En la panadería de Lucía, esa lista suele tener sorpresas: la página de «tartas de cumpleaños por encargo» trae más gente que la portada. Esa es la página que no puede fallar en el traslado.

Añade las páginas sin visitas que importan para el negocio: horarios, cómo llegar, aviso legal. Y anota cuáles tienen enlaces desde fuera; el apartado Enlaces te lo dice.

Paso 2: decide qué conservar

Con el inventario delante, la regla es simple: todo lo que hoy funciona se conserva tal cual.

Los títulos y los textos

El título de cada página es lo primero que Google lee y lo que sale en azul en los resultados. Si la página de Marta se titula «Fisioterapia deportiva en Ourense» y funciona, en la web nueva se titula igual. Lo mismo con los textos: un diseño nuevo no exige textos nuevos. Si quieres reescribirlos, hazlo después de la migración, una página cada vez.

Las direcciones de página

La dirección de una página es lo que va después del nombre de tu dominio, por ejemplo «/tartas-por-encargo/». El dominio es el nombre de tu calle en internet; si tienes dudas sobre él, aquí explico cómo elegir el dominio de tu negocio. Si la web nueva puede usar las mismas direcciones que la vieja, úsalas. Es lo más seguro y no necesita redirecciones. Muchas veces no se puede: Wix genera direcciones raras y WordPress añade fechas al blog. Para eso está el paso siguiente.

Paso 3: las redirecciones 301, el cartel de «nos hemos trasladado»

Una redirección 301 es una orden que vive en tu web y dice: «esta dirección ya no existe, la nueva es esta otra, y es para siempre». Es el cartel en la persiana de Paco. Quien llega a la dirección vieja, sea un cliente o Google, pasa a la nueva sin darse cuenta. Y Google, al leer «para siempre», traslada sus anotaciones de la página vieja a la nueva.

Existe también la redirección 302, que significa «temporal»: con esa, Google espera a que vuelvas y no traslada nada. Pide siempre la 301.

La tabla que tienes que entregar

Quien te haga la web nueva necesita una lista con cada dirección vieja y su correspondiente nueva. La puedes preparar tú a partir del inventario. Copia esta plantilla y rellénala:

Dirección vieja Dirección nueva Comprobada
/servicios/fisioterapia-deportiva-2/ /fisioterapia-deportiva/ Pendiente
/blog/2023/05/tartas-cumpleanos/ /tartas-por-encargo/ Pendiente
/contacto.html /contacto/ Pendiente

Tres reglas. Primera: cada dirección vieja va a la página nueva del mismo tema, no a la portada. Mandar todo a la portada es como poner en la persiana «estamos por ahí»; Google lo trata como una página desaparecida. Segunda: si una página vieja ya no tiene equivalente, redirígela a la más parecida o déjala desaparecer a propósito. Tercera: las fotos y documentos enlazados desde fuera también cuentan.

Google explica el procedimiento en su guía oficial sobre traslados de sitio con cambio de direcciones. Ahí recomienda mantener las redirecciones el mayor tiempo posible y, como mínimo, un año. Mi consejo es no quitarlas nunca. Tú no tienes que hacerlas, pero sí entregar la tabla y pedir que te la devuelvan con la columna «Comprobada» rellena.

Paso 4: actualiza la ficha de Google y los enlaces que apuntan a ti

Google no es el único que tiene tu dirección apuntada. Si la ficha de Google Maps de Lucía sigue enlazando la dirección vieja de la página de tartas, los vecinos que pulsan desde el mapa llegan a un error. Las redirecciones lo arreglan, pero es mejor que cada enlace apunte directo al sitio bueno.

Dónde está apuntada tu dirección

  • Revisar la ficha de Google Maps: el enlace principal y los de citas o pedidos.
  • Cambiar el enlace del perfil de Instagram, Facebook y el catálogo de WhatsApp Business.
  • Avisar a los directorios donde estás dado de alta, como colegios profesionales o asociaciones de comerciantes.
  • Actualizar los anuncios de Google si los tienes, porque un anuncio que lleva a un error se paga igual.
  • Comprobar el código QR del escaparate si lleva una dirección concreta.

Paso 5: las cuatro semanas siguientes en Search Console

La migración no termina el día que se publica la web nueva, sino cuando Google ha visitado todas las páginas y ha trasladado sus anotaciones. Mientras tanto, tú vigilas Search Console.

Cuándo Dónde mirar Qué buscas
Día 1 Inspección de URL Que las diez páginas más importantes se abran y Google pueda leerlas
Semana 1 Páginas, en Indexación Que no crezcan los errores «No se ha encontrado (404)»
Semanas 2 a 4 Rendimiento, comparando con el mes anterior Que los clics de las páginas del inventario se recuperen
Semana 4 Enlaces Que los enlaces externos ya apunten a direcciones nuevas

Un error 404 en una dirección que traía visitas es una redirección que falta: se añade a la tabla y se arregla. Si has cambiado de dominio, usa además la herramienta de cambio de dirección de Search Console, en los ajustes de la propiedad.

Qué se pierde de verdad, qué no y cuánto dura

Con las redirecciones bien hechas, no se pierde la posición de las páginas. Lo que sí pasa es que Google necesita tiempo para visitar cada dirección vieja, seguir el cartel y actualizar su ficha. Su guía oficial dice que, en un sitio de tamaño medio, la mayoría de las páginas tardan unas semanas en trasladarse. Mientras tanto es normal que las visitas bailen.

Se pierde No se pierde
Las reseñas dentro de la web vieja, si no las copias Las reseñas de tu ficha de Google, que viven aparte
Los formularios enviados, si no los exportas El dominio y el correo, si están a tu nombre
Las páginas que decidas no redirigir La posición de cada página redirigida a su equivalente
Las estadísticas de la herramienta vieja Los datos de Search Console, que van con el dominio

Si el cambio incluye un dominio nuevo, la recuperación es más lenta, porque Google trata la calle nueva como un negocio nuevo. Si además cambias textos y estructura, ya no sabes qué causó cada bajada. Cambia una cosa cada vez.

Lista de comprobación final

  • Guardar el inventario de páginas con visitas, títulos y búsquedas.
  • Confirmar que el dominio y Search Console están a tu nombre.
  • Entregar la tabla de direcciones viejas y nuevas.
  • Pedir que todas las redirecciones sean 301 y que ninguna vaya a la portada.
  • Conservar títulos y textos de las páginas que funcionan.
  • Exportar formularios, reseñas y estadísticas de la web vieja.
  • Actualizar la ficha de Google, redes, directorios y anuncios.
  • Revisar Search Console el día 1 y cada semana durante un mes.
  • Mantener las redirecciones activas, sin fecha de caducidad.

Cuándo no te compensa cambiar

No todos los cambios de web merecen el riesgo. Si tu web sale bien en Google y solo te molesta el diseño, cambia el diseño sin cambiar de herramienta. Si el problema es que tu negocio no aparece en Google, cambiar de web no lo soluciona por sí solo: primero conviene saber por qué tu negocio no aparece en Google, porque la causa suele estar en la ficha de Maps o en los textos.

Tampoco compensa cambiar en temporada alta. Lucía no migra la web en noviembre, con los encargos de Navidad encima. Elige el mes más tranquilo del año.

Sí compensa cuando la web vieja te cuesta un mantenimiento que no controlas, te la han hackeado más de una vez o la agencia no te da acceso a tus propias cosas. A qué cambias es otra decisión; en cuándo cambiar WordPress por una alternativa más rápida lo comparo sin fanatismos. Como nota: sea WordPress, Wix o una web estática hecha con Astro, esta guía es la misma.

Resumen: qué hacer esta semana

  1. Activa o reclama Search Console y descarga la lista de páginas con clics de los últimos doce meses.
  2. Confirma por escrito que el dominio está a tu nombre y que tendrás acceso a la web nueva.
  3. Rellena la tabla de direcciones viejas y nuevas con la plantilla de este artículo.
  4. Entrega la tabla y el inventario a quien haga la web, y pide redirecciones 301 comprobadas.
  5. Apunta una revisión semanal de Search Console durante el mes siguiente.

Si prefieres ahorrarte el tiempo y que lo haga alguien, en la página de servicios está lo que cuesta.

Preguntas frecuentes

¿Puedo cambiar de web y mantener el mismo dominio?
Sí, y es lo más recomendable. El dominio es el nombre de tu calle en internet. Si lo conservas, Google sigue sabiendo quién eres y solo tiene que aprender las direcciones nuevas de cada página. Antes de firmar con nadie, comprueba que el dominio está a tu nombre y no al de la agencia anterior.
¿Cuánto tiempo hay que mantener las redirecciones 301?
Google recomienda mantenerlas el mayor tiempo posible y, como mínimo, un año. No cuestan nada y siguen trayendo a quien tenía guardada una dirección vieja o pulsa un enlace antiguo desde otra web. Lo más sencillo es dejarlas para siempre.
¿Qué pasa si la agencia anterior no me da acceso a la web vieja?
Puedes hacer el inventario igualmente desde Search Console, si la propiedad está a tu nombre, y navegando por tu propia web como un cliente. Copia los títulos y textos de cada página y apunta sus direcciones. Lo que sí necesitas de ellos es el control del dominio: sin eso no hay migración posible.
¿Se puede cambiar de web y de dominio a la vez?
Se puede, pero es el caso con más riesgo. Google trata un dominio nuevo como un negocio nuevo y tarda más en confiar en él. Si no tienes un motivo de peso, cambia primero la web con el mismo dominio y deja el cambio de nombre para más adelante.

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Esta guía la escribe alguien que también lo hace por encargo. Si prefieres que lo haga por ti: Migrar WordPress a Astro (349 € · pago único).